Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

viernes, 1 de agosto de 2014

KONG (re)VIVE: La tierra olvidada por el tiempo I



¡Kong (re)vive!
Un cuento (re)contado por Nino Ortea.

Capítulo I: La tierra olvidada por el tiempo.

Las aguas del océano volvieron a abrirse, pero esta vez lo no hicieron para facilitar la huida de un pueblo elegido prófugo hacia su tierra prometida. Esta vez habían posibilitado la llegada de una parada de los monstruos a La tierra olvidada por el tiempo.


Orca, la ballena asesina, se detuvo próxima a la costa, a punto de varar en la arena. Sobre su lomo, yacía una sombra inerte. A uno y otro costado del cetáceo se alzaron Gorgo y Godzilla, que saludaron su emersión lanzando unas llamaradas atómicas al aire.
La luz de sus fogonazos les permitió vislumbrar la orilla, donde seres vivos, que la cerrazón humana cree mitológicos, derrochaban complicidad. Vieron a un atractivo Polifemo despiojar al hirsuto Yeti, mientras Quasimodo intentaba tocarle las campanas a Medusa.

Luego tornaron hacia atrás su mirada; y alzaron al unísono su pata delantera derecha para despedirse de Nessie, quien tenía que regresar a toda prisa a su lago, para dejar pruebas de su inexistencia a unos irrisorios cazadores de mitos.
Godzilla y Gorgo se inclinaron expectantes hacia una sombra a la que el primer rayo del amanecer envolvía en luz. El pelaje húmedo del cuerpo inerte presentaba calvas. El tapiz de su piel mostraba numerosos sietes, tras las curas practicadas por un Frankenstein no tan docto como su creador. Todo el cuerpo del yaciente gran simio era un moratón latente a su cerrazón pasional.

La isla misteriosa se quedó en silencio.
Incluso Triqui, el monstruo de las galletas, dejó de engullir phosquitos cuando Kong se incorporó ayudado por los dos lagartos prehistóricos. Ya en pie, el regio primate acarició la testuz de Orca, y lanzó a sus congéneres una sonrisa triste. Apoyándose en el báculo de la amistad, alcanzó la arena justo cuando Mitek “el poderoso” y Goliath “el bíblico” le acercaban un pecio sobre el que sentarse.



El simio, aun aterido de frío y atenazado de dolor, se sentó de espaladas al mar que lo alejaba de su pasado, y miró hacia su presente en la isla y su futuro junto a sus congéneres.
Se rió. Pese a su debilidad, su voz sonó firme.

3 comentarios:

  1. Hola:
    Bajo el título de ¡Kong (re)vive! tengo la intención de compartir semanalmente una reescritura de mi relato ¡Kong vive!.

    Me estoy planteando completar la historia. Cualquier comentario lo puedes dejar aquí en el blog o mandármelo a mi correo electrónico.
    Gracias por tu lectura.

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  2. Tan genial como siempre, Nino. Sigue adelante con la historia. El gran Kong se lo merece y... quien mejor que tu?. Abrazos!

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Vavier!

      Ya ves, un siempre que lleva durando 6 años. Y parece que vine y enloquecí por primera vez ayer.
      Imagino que estarás muy satisfecho con la exposición de Mac.

      Un fuerte abrazo, Xavier.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.