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jueves, 24 de noviembre de 2022

Cada jueves, un relato: “Mi rincón favorito” – «Ninogar»

La infatigable Mag asume de nuevo la tarea inspiradora y coordinadora de textos creativos en un jueves relatado como “Mi rincón favorito”.

 


Pese a las limitaciones materiales que conlleva el carecer de un ordenador personal, Mag se persona para guiar, que no ordenar, una antología de textos cuya extensión máxima sea de 350 palabras. En mi caso, ese lugar “al que acudo para sentirme bien” es mi palacio de la memoria: Ninogar. Morada de la que este blog forma parte y en la que tú, amable leyente. Siempre tendrás tu espacio.

Gracias por tu visita. Bienvenido a Ninogar.

Formula V - Eva María

Ninogar

 

Ninogar, mi palacio de la memoria, está construido sobre los sólidos cimientos que me proporcionó el haber credido sintiéndome protegido por mis padres. No es ninguna fortaleza de soledad, es un fortín de reencuentros con evocaciones que habitan en las habitaciones que conforman este hogar en constante expansión, ya que los buenos recuerdos siguen produciéndose y reproduciéndose.


Sin haber sido mal criado como un niño mimado, crecí consentido como un niño querido. Mis padres me consintieron ser feliz; y me consiguieron lo mejor que estaba a su alcance: que creciera sin miedo.

Mi madre es la arquitecta de este castillo de la memoria, en el que su memorial ocupa la zona más luminosa. Ella me enseñó cómo alzar un espacio propio dentro de habitáculos compartidos.

En la escuela pensaban que era “tonto”, siempre estaba ausente de clase, estaba “allá, allá lejos donde habite el despiste”. Los docentes indecentes propusieron a mis padres sacarme del colegio y mandarme a un centro de educación especial –el gijonés Sanatorio Marítimo–. Se negaron a hacerlo. Pero les preocupó sobremanera haber recibido esa indicación profesional: delataba que algo no iba bien conmigo.

Mi madre me escuchaba atentamente. Le contaba el aburrimiento que pasaba en unas clases donde los profesores leían o decretaban, pero nunca explicaban. Le contaba mi fastidio al verme castigado constantemente a copiar, y copiar, y copiar... Ella me dio un doble consejo que ha constituido el cemento y los ladrillos en la construcción de este fortín: que aprendiera a segmentar el tiempo que pasaba en el colegio –desde que entraba faltaba menos para que saliera–; que pensase que todas las cosas que tanto me gustaban estarían esperándome cuando saliera de clase. Es a día de hoy que este recurso a diferenciar entre los actos de mi yo forzado y el autónomo me ayuda a afrontar las rutinas e imposiciones.

Es bueno tener buenos recuerdos, devienen en sólidos cimientos vitales. Mi vida es un eco de las risas de mi infancia, no sería el Nino que soy de no haber sido el niño que fui con el consentimiento de mis padres.

 

Nino (hijo de Elena y Marcelino). Gijón. 2022.


Gracias por tu compañía lectora, amable leyente. Ahora te animo a que visites el blog de Mag y disfrutes de todos los rincones mapeados para esta convocatoria. Allí, junto a la detallada convocatoria para esta edición, encontrarás un mapa de los diferentes rincones propuestos por mis compañeros.

https://latrastiendadelpecado.blogspot.com/2022/11/convocatoria-un-jueves-un-relato.html


55 comentarios:

  1. Y es que yo no quería ser estudiante. Lo que quería era ser cantante y me pasaba los días canturreando canciones como la del grupo Fórmula V. Mi capacidad para memorizar las letras de las canciones y los bailes de los cantantes hacía que mis padres pusieran en duda el dictamen de mis maestros sobre mi incapacidad para retener conceptos básicos.

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    1. Hola Nino , como ya te conté una vez ..... Tú al igual que yo fuimos y somos seres especiales , lo que si tengo que agradecerle a mi profesor de lenguaje es que me encauzara en mi pequeño problema de la dislexia , el fue él que tramito todos los papeles , para que yo pudiese ir a clases especiales y no ser una niña marginada , el fue que me doto de todos los libros para que mi madre no los comprase , y junto a una compañera suya nos dieron una beca para ir al comedor del colegio durante todo el verano.
      Gracias a mi profesor Don Maximiliano.
      Me a gustado , tú rincón es acogedor y cálido , te deseo una feliz mañana saludos y besos a frambuesa de mi parte , y para ti un fuerte abrazo amigo Minino. 🎸🎤🕶

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    2. Se me olvido mencionar que la beca de comedor era para mi hermano y para mi , jajajajajajaj. Voy a pasar a ver a Mag , ya que me diste celitos , ya que yo también podría contar algo tan bonito y dulce como el tuyo.
      Besos de flor.

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    3. Hola, semejante Flor:
      Gracias a Don Maximiliano, a ese maestro que quiso ver en ti la persona que eres, te respetó y te ayudó a no quedar descolgada.
      En mi caso hay mucho donnadie y mucha doña nadie. Mucho amargado que volcaba sus frustraciones en su alumnado. Y yo tuve suerte, como me consideraban “tonto” no me dedicaban tiempo, ni siquiera para castigos físicos. Me ponían en pie, cara a la pared; me mandaban copiar; me castigaban sin recreo... Pero al que castigaban era a ese alumno “tonto”, no a mí. Yo, por no ser, no era tan siquiera su alumno.
      Ya tengo ganas de leer tu aporte a la convocaroria de Mag, compañera.
      ¡Feliz tarde, Flor!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. No cabe duda de que, por entonces, mucho profesorado no estaba preparado y etiquetaba de sobremanera. Te aburrias porque tu inteligencia estaba por encima de lo que te enseñaban y no apreciaban ese increíble poder de la imaginación y la creatividad. Qué padres más buenos que te dejaron ser tú.
      Me ha encantado tu rincón de la memoria. Ya ocupas un espacio en la mía.

      Millones de gracias por si arte a esta convocatoria y formar parte de esta familia.

      Un beso enorme 😚

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    2. Hola, Mag:
      Gracias sinceras por el esfuerzo que estás haciendo para coordinar esta convocatoria desde tu teléfono.
      Siempre he asistido a centros educativos públicos. La EGB la curse en el colegio Jovellanos, situado en el centro de mi ciudad. La mayoría del profesorado era de edad avanzada o estaban muy envejecidos. Recurrían al terror del golpe o bofetón para mantener el orden, algunos usaban reglas o compases para azotar. A mí me pegaron pocas veces, ya que no era un alumno rebelde, pero me castigaron muchísimas por “retrasado”.
      Me negaba a escribir con tiza en el encerado, pues veía que allí era donde más te pegaban al tenerte más cerca. Cuando invocaban mi nombre aparentaba no escucharlo. Alguna vez me tiraban la tiza o el borrador para despertarme de mi “atontamiento” o me pegaban voces. Para entonces estaban tan enfadados que me despreciaban y me castigaban, desechando sacarme al encerado para no alterarse más.
      Gracias por tu compañía animosa, Mag.

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  3. Que emotivo, me has llevado a mi infancia adolescencia Nino.

    Ese hogar que estaba realmente fuera de las clases, un espacio familiar y de tantas aficiones donde nuestro refugio, calma recogimiento era ese.

    Yo por la música, siempre canté, aunque en el conservatorio no lo
    que me gustaba....canto muy clásico, una de las asignaturas complementarias.... si al salir.

    Así que con todo tu relato, me has emocionado, en el pasado donde hoy me falta tanto...aunque también...... me hizo grande el corazón, de todo lo que viví entonces.

    Besos mi querido Nino.

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    1. Hola, Cora:
      Gracias por tu compañía, compañera.
      Nunca me ha interesado tocar un instrumento musical. Pero me encanta cantar. Y hasta bien entrada la adolescencia no dudaba en hacerlo en público. Cuando mi hermana compraba la revista Super Pop me daba la separata con letras de canciones. Mi padre sí cantaba bien, yo entono bien algunas melodías. La musicalidad me ayudó mucho a la hora de los exámenes orales de inglés o cuando me mandaban leer en clase prosa poética o teatro en verso. Cuando leo tus poemas lo hago con ritmo, poeta.
      Un abrazo, apreciada Cora.

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  4. Es terrible cuando un niño está por encima del nivel de la clase y lo quieren achatar ¡qué antipedagógico!. Por eso, el método Montessori me gusta tanto. ¡Qué buenos padres tuviste que te permitieron crecer seguro y expresar tu creatividad libremente!. Un abrazo, Nino.

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    1. Hola, Myriam:
      Gracias por este comentario tan empático.
      No estaba por encima del nivel educativo. Lo que ocurría es que los maestros no tenían educación. Ahora sé que sufro déficit de atención. De aquella, en casa me llamaban “despistado” y en el colegio “retrasado”. Por suerte me llevaba bien con mis compañeros de clase: tenía mis amigos y los “malotes” pasaban de mí.
      Sí, mis padres fueron muy buenos padres y muy pacientes.
      Un abrazo, Myriam.

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  5. Por aquella época, dependiendo de colegios o institutos, se sufría una serie de vejaciones verdaderamente atroces. En mis tiempos de estudio, y aunque yo nunca lo experimenté en mis propias carnes porque mi padre ya se encargó de dejarle claro que no me tocara un pelo, cuando el director requería la presencia de algún alumno en su despacho, ya sabíamos que las paredes de este iban a temblar por las acometidas, aunque no tanto como las piernas de quienes iban a formar parte de dicho encuentro. Curiosamente, y por supuesto también lamentable, ahora parece que los papeles han cambiado…
    En cualquier caso, y así como muestras en tu magnífica aportación, no hay mejor hogar ni rincón donde ser y forjarse, que aquel donde impera la comprensión de la familia que sabe escuchar y percatarse de lo que el niño transmite a través de su conducta.

    Un placer leerte, Nino. Y perdona por la extensión; pero me vino a la cabeza esto que te cuento.

    Abrazo, y feliz tarde.

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    1. Hola, Ginebra:
      No hay nada que perdonar y si todo que agradecer por mi parte ante tu cuidado comentario. GRACIAS.
      Te contaré una experiencia paterna en mi colegio, si me permites:
      En 4º de EGB el maestro me pegó en la cabeza con un compás de encerado por no alzar el brazo derecho mientras cantábamos el “Cara al sol”. Me equivoqué y alcé el brazo izquierdo. Su golpe me causó un “chinchón” pequeño y un susto muy grande. Aquella misma tarde (de aquella estudiábamos a horario partido), mi padre fue al colegió, yo no. Según me contaron mis compañeros, entró en clase y casi se lleva al maestro por delante. Lo frenaron un bedel y otros maestros que entraron corriendo tras él.
      Mi padre nunca volvió a ir al colegio. Yo sí. A la mañana siguiente. Ningún otro maestro volvió a pegarme, sí a amenazarme y contenerse, de lo que deduzco que aquellos miserables tenían un listado de alumnos que podían ser violentados.
      Muchas gracias por tu compañía, Ginebra.

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  6. Una estrategia muy atinada para no renunciar a ser uno mismo mientras nos integramos al resto de la gente. Muy emotiva la forma que recuerdas la educación que te dieron tus padres. Un abrazo

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    1. Hola, Mónica:
      Ese recurso doble me ayudó entonces y me ayuda ahora en trabajos que desempeño por supervivencia económica.
      Mis padres tuvieron mucha paciencia conmigo: sin ser problemático, era terco (tanto en el colegio como en casa). Además, en casa nunca estuvimos sobrados de dinero, pero ni a mi hermana ni a mí nos faltó nada de nada. Hicieron todo lo que pudieron por garantizarnos un futuro mejor, pero yo me busqué este presente.
      Un abrazo, Mónica.

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  7. Vaya... Otro despistado.
    Que te voy a contar........

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    1. Hola, Erik:
      Ya ves compañero “despistado”, pese a sus malos augurios seguimos en la pista bailando lo que nos gusta y no cuando nos toca.
      Un abrazo, Erik.

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  8. Y yo que me sentía tan solo... mis años de escolar, tortuosos e infinitos, conocía mas gritas del árbol que mi propio salon... tanto sicólogo se rindió conmigo... Mi padre ahí, defendiendo al niño, y esperate a que lleguemos a casa.... mis acostadas temprano y fingir dormir con la entrega de notas.....huy, madre mía, somos tantos?....

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    1. Hola, Gustab:
      Gracias por tu comentario. No me sentía solo: tenía mis amigos en el cole y en el parque donde jugaba: ellos me dejaban sus cuadernos escolares para que copiara sus apuntes.
      Sí. Éramos bastantes los alumnos que sin tener un comportamiento problemático, teníamos problemas con los maestros a causa de nuestras limitaciones / peculiaridades. Obviamente, uno no puede esperar que existan tantos currículos formativos como alumnos; pero es inaceptable que intentes estimular a base de insultos, castigos o afrentas.
      Las notas escolares las daba en casa a la hora tras haber desayunado el día en que tenía que entregarlas firmadas. Imagino que en casa ya sabían que llevaba días escondiéndolas. Me reñían y castigaban sin leer en la cama o teniendo que hacer los deberes delate de ellos.
      Un abrazo, Gustab.

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  9. Si que te dio buenos consejos tu madre. Me gustan mucho estas historias personales. Besos. Maite

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    1. Hola, Maite:
      Mi madre superó muchas dificultades en su no larga vida. Era luchadora y protectora. Tenía una gran capacidad resolutiva.
      Sí, estas historias personales conectan con la persona lectora. Me emocionan los comentarios que compartís.
      Gracias, Maite.

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  10. Encuentro precioso tu relato, conocedora del colegio como medio de tortura donde lo que menos se valora es la imaginación y la creatividad, me parece genial el recurso que te dió tu madre (fragmentar el tiempo) lo que te ayudo a soportar lo que ningún niño tendría que soportar. Me encanta, besos.

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    1. Hola, Molí:
      Gracias por tu precioso comentario.
      Sí, es muy preocupante el efecto deformador que tiene la formación escolar. Y la manera en que se perpetúa ese proceso de perpetuación de la prevalencia de la memoria (la funcional y efímera) frente al raciocinio, aplicación que con diferentes nombres pero igual intensidad se mantiene en la vida adulta.
      El recurso a fragmentar la realidad me ayuda a digerirla e incluso a asimilarla.
      Un abrazo, Moli.

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  11. Hola Nino, me ha gustado mucho tu exposición, pero hay una frase que me llegado a dentro y es segmentar el tiempo, creo que hya esta la clave de la felicidad de uno mismo.
    Ha sido todo un placer, por cierto felicidad a tus papis , ellos lograron tener un hijo tal cual te muestras.

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    1. Hola, Campirela
      Sí, la segmentación temporal me es clave para evitar la desesperanza durante esperas forzadas, para que la rabia no se convierta en ira en entornos claustrofóbicos. Si he llevado una vida feliz ha sido en gran medida gracias al factor endógeno del afecto de mis padres y hermana; y al exógeno de no haber tenido mala suerte en la vida.
      Gracias por tus dulces palabras hacia mis papis, Campirela.

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  12. Me ha interesado mucho tu aportación al Jueves de Mag, pero me ha hecho gracia y me ha gustado el que llames a tu madre la arquitecta de tu "infancia-rincón" en el que encuentras recuerdos que te hacen feliz.
    Muy original.
    Un abrazo

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    1. Hola, Tracy:
      Las propuestas creativas de Mag son siempre interesantes, mis aportaciones se benefician de la calidad humana y literaria de quienes participáis en ellas.
      Sí, como toda madre, la mía se desvivió por sus hijos. Ella detectó pronto que yo no me asentaba en las estructuras sociales convencionales, por lo que me enseñó a sentirme a gusto en mi propia piel.
      Un abrazo, Tracy.

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  13. Mi querido amigo, en aquella vieja escuela solo había sitio para los avispados, los que seguían el ritmo marcado, los demás quedaban reservados a ese banquillo de retrasados. Todavía colean maestros de aquella vieja escuela. Tu madre fue un gran pilar para ti, es más... lo sigue siendo, Nino.

    Un abrazo de los grandes y mi cariño.

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    1. Hola, querida Auroratris:
      Parafraseando a Roxy Music en su “Same Old Scene”: aquella vieja escuela pervive en algunas viejas escenas actuales. Nunca han sido buenos tiempos para los diferentes; ni los de entonces, ni los de ahora. Y siempre ha habido indecentes en la docencia, entonces y ahora.
      Sí, como la mayoría de las madres la mía fue básica en el asentamiento de mi personalidad: al sentirme querido, crecí con seguridad en mí mismo.
      Un abrazo de los cálidos y con cafeína, Auroratris.

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  14. Los buenos recuerdos de la infancia y junto a la familia pueden ser un rincón muy reconfortante! Lleno de buenos momentos y anécdotas que nos regala la memoria! Un abrazo!

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    1. Hola, Marifelita:
      Sí, los buenos recuerdos son un rincón donde no te sientes arrinconado por el rencor. La memoria expande ese rincón, va derribando tabiques y lo conecta con otras experiencias que conducen a anhelos.
      Un abrazo, Marifelita.

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  15. ¡Hola, Nino! A los centros educativos solo les pido una cosa: fomentar la curiosidad. Con ello, todo lo demás viene solo. Lamentablemente me parece que la cosa no ha mejorado demasiado hoy respecto a mis años escolares, al menos por lo que veo en mis hijos. No fui mal estudiante, pero descubrí las maravillas de la ciencia y la literatura justo cuando abandoné el instituto. Fue entonces, a través de la serie Cosmos de Carl Sagan, que la física era algo más que poleas, que las matemáticas explicaban el mundo, que leer podía ser divertido y entretenido de la mano de Eduardo Mendoza o Asimov. Si fuera por mis profes, bueno, solo salvaría a uno de Historia y otro de Filosofía en los que si que vi vocación, el resto, como quien va a fichar al Ayuntamiento. Un abrazo!!

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    1. Hola, David:
      La educación reglada se las arregla para mantener alejada la curiosidad de sus aulas, de esas jaulas donde antes y ahora el docente entra con vocación de domador y no con la de maestro (de ceremonias).
      Lamento que veas en tus hijos esa perpetuación de la inercia desmotivadora.
      Este pasado martes a uno de mis alumnos su maestra le suspendió un examen por preguntar demasiado y distraer a sus compañeros (el niño sufre TOC y su perfeccionismo es malinterpretado como inseguridad o pesadez).
      Lo llamativo es que esa persecución a la curiosidad (al interés a aprender fuera de lo programado), se extiende hasta la enseñanza universitaria. Cursé Filología. Y lo de leer y crearte tu opinión (siempre siguiendo las pautas docentes en la asignatura) estaba muy mal visto.
      No tengo ninguna figura docente a la que agradecer nada. Quien no fue la voz de su amo, lo fue de sus intereses.
      Un abrazo agradecido, David.

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  16. Gran sitio ese Ninogar, y grandes progenitores Elena con sus consejos de sabiduría, gracias por llevarnos un rato allí. Abrazo.

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    1. Hola, Xan:
      Tú formas parte de Ninogar. En su ala creativa hay una sala llamada “Mirador” donde tienes espacio propio.
      Gracias por tu confianza entonces y por tu aprecio ahora.

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  17. Recuerdo que contaste lo especial que era tu madre, cuanto te entendía. Y cuanto llegó a defenderte.
    Muy bien contado.
    Saludos.

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    1. Hola; Demiurgo
      Si yo tengo un “palacio”, tú tienes todo un reino: ese Hurlingham donde nadie es extraño y sólo la descortesía hace daño. Es siempre un estímulo y un aprendizaje el leerte, por tu cariño hacia tus personajes, tu constancia en tus tramas y tu memoria enciclopédica.
      Te agradezco el que tengas en tu memoria a mi madre.
      Gracias soñadoras, Demiurgo.

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  18. lo que en nuestra generación eran niños despistados, niños que les costaba " aprender " ahora lo llaman Sindrome de Atencion o TDAH, creo debi tenerle o jajaja seguir teniendo y me siento cómodo con él. Creo que nos cuesta mantener atención pero lo suplimos con creatividad y más atención. No todos somos Bill Gates que tambien lo era. Un abrazo

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    1. Hola, Rodolfo:
      Por suerte, ahora tienen nombre ciertas “cosas” que antes se escondían. Por suerte ahora se diagnostican trastornos que antes eran señalados como taras.
      Pero no me gustaría ser un niño / adolescente ahora: el acoso por redes sociales es inhumano. Me entristece muchísimo pensar en lo casi imposible de su erradicación.
      Saludos, Rodolfo.

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  19. Qué bonito texto sobre el palacio de la memoria y el cómo nos hacemos a nosotros mismos. Y es que hay veces en las que el rincón favorito debe ser ese.
    Un besazo juevero, Nino

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    1. Hola, Dafne:
      Son muchas, para su desgracia, las personas que no se aceptan. De ahí que les aterre la soledad y acepten cualquier compañía. Para mi suerte, me acepto y disfruto. Para mi gran suerte, no sé lo que es una mala compañía.
      Un abrazo, Dafne.

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  20. Hola Nino, paso a saludarte y decirte que lamento el no escribir el reto de Mag, ya que el portátil lo tengo "resfriado" a ver si le doy un poco de Frenadol y que lo incube durante unos días y se ponga mejor, te deseo un feliz fin de semana. Saludos.(te escribo desde la tablet)
    Tuc.

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    1. Hola, Tuc:
      Disculpa mi retraso en contestarte: si tu portátil está "resfriado", yo ando "liado" (en el sentido más liberalizante de la palabra).
      Gracias por tu saludo afable.
      Feliz semana, Tuc.

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  21. Ningún niño es torpe, ni aprende a la par de otros, cada uno es un mundo por descubrir. Preciosa tu participación. Un saludo

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    1. Hola, Musa:
      Comparto plenamente tu afirmación: nadie es bueno en todo, ni malo para todo. Por eso es tan importante alejar de nuestro lenguaje palabras que, aunque las usemos con cuidado, pueden reforzar la sensación de “retraso” en el alumno.
      Un abrazo, Musa.

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  22. Yo doy de la opinión de que el síndrome de déficit de atención, se debe básicamente a que nos están explicando algo que no nos interesa. En el colegio es dramático, porque tienes wue aprender para aprobar y salir de una vez del colegio o instituto o lo wue sea. Y no tener tantos y tan grandes cachos de "tiempo de colegio".
    Me sorprendo cuando ahora escucho niños que en verano manifiestan que quieren que empiecen las clases; supongo que debe ser bueno; o buenos actores. Pero igualmente me sorprende
    Abrazo, Nino

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    1. Hola, Gabiliante:
      Encuentro muy interesante tu opinión. El TDAH existe, al igual que persiste la desgana docente. Pienso que es fundamental que un docente adecué su explicación al nivel de conocimientos reales del alumnado; y no dé clase según pautan un programa o su desapetencia. Mal se puede entender lo que no te explican bien.
      A mí también me sorprenden esas ganas por ir al colegio de los escolares. Las entiendo en los adolescentes, por la libido y el gregarismo. ¿Pero en un niño? ¿Cómo puede gustarle ir a clase, por muy estimulante que ésta sea? No sé, es cómo si a un pez le gustara que lo pongan en una pecera, o a un oficinista encerrarse en su oficina.
      Un bran abrazo, Gabilante.

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  23. Hola, Nino, llego a leerte la última, pero no con menos ganas. Me encanta tu "Ninogar", qué bonita experiencia de vida y con cuánto cariño la relatas. Tus padres que te comprendieron y te amaron (te aman). Recuerdo haber leído otros pasajes sobre tu madre Elena, y siempre con cariño. Una mujer sabia y comprensiva que ha sembrado en ti tantas cosas buenas. Cuánto me hubiera gustado conocerla a la mujer madre de Nino Ortea. Algo ha cambiado en la forma de educar en nuestros colegios, pero aún, al diferente, al que no se adapta de buenas a primeras, le suele ser difícil, porque no todos los educadores y no en todos los colegios, imparten sus lecciones con herramientas más humanizadas, más bien prima la estadística con la que obtienen recursos monetarios. Uno de mis hermanos estuvo una vez en ese trabajo de evaluar rendimientos en los colegios y se lo dejó y casi acaba depresivo... Hay cambiar aún muchas cosas en la enseñanza, y sobre todo, debe primar la felicidad del niño, mejorar su adaptabilidad por otros medios que no sean el aislamiento... Te comprendo, mucho por hacer...
    Un cariñoso abrazo, mi querido escritor y amigo. Feliz semana, feliz tiempo.🤗🌟

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    1. Hola, primerísima Amiga:
      Ante todo: me he llevado una gran alegría al leer tu poema en tu blog (y te agradezco tus palabras).
      Como bien sabes, en esto de las lecturas comentadas no hay ordinales: ni primera ni última, eres única. Como son únicos todos los comentarios bienintencionados que recibimos en nuestros blogs.
      Gracias por tus palabras de aprecio hacia mi madre, Elena.
      Formas parte importante de “Ninogar”. No debería sorprenderte el que te escriba que eres un pilar en su área creativa. Es mucha y buena tu influencia, compañera.
      Tampoco creo sorprenderte si te anticipo que te voy a contar una historia como respuesta a tu confianza al compartir esas vivencias personales.
      Nací en la segunda mitad del año 1965. La casualidad hizo que fuese inaugurando planes educativos en el instituto y en la universidad. Según fui avanzando en los niveles de estudios iba avanzando nuestro país en la consolidación del “estado de derecho”. A diferencia de los maestros, el profesorado pasó a ser mayoritariamente joven. Y más cuidadoso con las formas en que usaban una autoridad que siempre es necesaria en un aula.
      Pese a ello, seguí teniendo problemas de adaptación al sistema. Sólo que, como a partir de 2º de BUP apenas iba a clase, mis problemas con los docentes pasaron a ser esporádicos y, en caso de tenerlos, siempre ejercí mis derechos.
      Cuando me llegó el turno de ejercer de profesor en la educación reglada me ocurrió algo parecido a lo que sufrió tu hermano: sufrí una guerra interna.
      En mi caso, me incomodaba evaluar al alumnado. Entendía que hacerlo era parte fundamental de mis obligaciones laborales, pero hacerlo iba contra mis fundamentos vitales. Dejé el trabajo y nunca he vuelto a trabajar en un centro educativo oficial. Entendí que no podía cambiar el sistema, era un don nadie. Y no quería ser parte de un sistema donde ser consecuente con mis ideas podía llevarme a ser injusto con parte del alumnado que sí encajaba en el sistema.
      Me he llevado una gran alegría al leerte, querida amiga.
      ¡Gloria a Ucrania!

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  24. La importancia de crecer en un ambiente de amor y entendimiento y es evidente al tratarte, sea poco o mucho, bonito, Nino
    Un abrazo

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    1. Hola, MdN:
      Sí, es vital el crecer en un ambiente familiar acogedor; ya que, entre otros muchos rasgos, eso determina el asentamiento de la autoestima.
      Gracias por tu comentario, MdN.

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  25. Hola NINO!
    Me ha parecido precioso y evocador tu escrito. Sobre todo ese amor inmenso por tu madre que trasciende en todo lo que te he leído. A veces me pregunto por qué no harán una selección más minuciosa de las personas que acceden a la docencia. ¡Cuantísimo sufrimiento! nos íbamos a ahorrar todos, porque es verdad que los niños diferentes , en este mundo tan uniformado, niños con altas o altísimas capacidades, como no se enganchan con la marcha ordinaria ( a veces mortalmente aburrida ) de la clase, son tildados de todo tipo de cosas. Cuántos genios malogrados! en fin, que estupendo! que tu madre te diera herramientas para lidiar con lo que te tocó y ¡qué maravilla que consintieran y te ayudaran a disfrutar de tu porción de felicidad! al margen de los ceporros que no te lo permitían.

    Un placer! un abrazo muuy fuerte y muy feliz finde largo.

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    1. Hola, María:
      Gracias por tu comentario afectuoso.
      Si te parece, te voy a contar mi experiencia personal como respuesta a tu pregunta sobre la selección cuidadosa de personal docente.
      Estudié Filología, especialidad Lengua Inglesa. Carrera de 5 años que a mí me llevó 8. En unos estudios enfocados básicamente a la docencia como salida laboral, no hubo ninguna asignatura que abordara el ejercicio de la enseñanza. Siempre se nos vio y trató como alumnos en aprendizaje, no como profesores en formación. Al acabar los estudios, era obligatorio para poder opositar hacer un cursillo de adaptación pedagógica y prácticas en un instituto público o colegio concertado. Y esa escueta preparación docente era todo lo que se recibía para prepararte como docente (los estudios te daban conocimiento, no metodología). De ahí que tantos alumnos con brillante historial sean unos profesores deslucidos.
      Sí, mi querida madre fue vital para evitar que me perdiera donde los ángeles no se aventuran.
      Un abrazo cálido, María.

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  26. De tu texto extracto, en esta memoración infantil, el hecho de unos maestros que sólo eran difusores del conocimiento a rajatabla. Cierto: nunca explicaban y uno esperaba los porqué. Un abrazo. Carlos

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    1. Hola, Carlos:
      Sí, su maestría estaba en la imposición, no en la educación; de ahí que la única imaginación que avivaron en mí fuese la del escapismo, no la del conocimiento,
      Un abrazo, Carlos.

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Gracias por tu lectura comentada.

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