Ven y enloquece

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jueves, 11 de diciembre de 2014

¡Kong (re)vive! Capítulo V: De mujeres gigantes y hombres menguantes II/II


Tras tres tristes traspiés trostélidos, nos detuvimos. Ya en el suelo, me fijé en el mascarón metálico que el simio utilizaba como silla. Pude leer la palabra que figuraba en un lateral: Nautilus.


El nombre me sonaba de algo que había leído antes de quedarme calvo. Pero eran tantas las contracubiertas de libros y dvds que había mal ojeado, para parecer bien leído y así poder citar las obras al albur ante mujeres tan impresionantes como impresionables, que no me acordaba de dónde había visto esa palabra.
¿Como para pensar estaba yo?
Frente a mí tenía, sentada sobre un cofre, a una gozosa cubierta con un generoso vestido de gasa que excitó mi curiosidad.
A medida que me alejaba del olorcito simiesco me acercaba al aroma de la sonrisa vertical de la desconocida, hasta que mi aproximación se vio frenada por un titán que, tras salir de la nada, le dijo a la liviana:

– ¡Pero bueno, Pandora! ¿No te puedo dejar sola?
¡Cuando no estás abriendo tu ánfora, lo estás haciendo de piernas! Si no llega a ser por el visionario de mi hermano Prometeo…Y yo que pensaba que cuando por el barrio te llamaban “la que lo da todo”, lo decían por tu carácter dadivoso.
Detuve en seco mi avance, no por miedo al titán, sino porque lo de arrimarme a una mujer que guarda en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble siempre me había hecho pupa.


6 comentarios:

  1. Historia trepidante..... creo que tendré que dar un paseo por tu blog para poder ponerme al día.
    Me encanta tu imaginación desbordada.

    un saludo

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    Respuestas
    1. Buenos días, Maduixeta:
      Lo que convierte mis palabras en historias es vuestra imaginación. Esta versión actualizada de las aventuras en La isla de Kong cobra sentido al ser leída, ya que cuando la (re)escribo siempre tengo la sensación de que me estoy contando algo que no interesa (quizá lo que le falta a esta historia es que crea más en ella) Por eso te agradezco el que comentes tu interés en leerla.
      Esta vez confío en llegar a acabar de contar mi cuento y no dejar que el desánimo censure mis ganas de kinkonear.
      Un abrazo, Maduixeta.

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    2. Buenos mediodias,
      si mi caótica mente no se ha equivocado, creo que he conseguido seguir los caminos, atajos y vericuetos de esta historia trepidante y original.
      Después de tanta fiesta y playa estoy un poco mareada, aunque con el ánimo divertido de tanta aventura.
      Espero que próximamente podamos saber el final de la historia de amor, si no es que ya lo has publicado y en mi caos mental no lo he encontrado.
      Un abrazo, Nino

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    3. Hola, Maduxeita:
      Gracias por pasearte por los caminos, atajos y vericuetos del blog. Yo no suelo hacerlo, quizá debería escribir que no puedo, no por falta de interés sino que por escasez de Internet: el mero hecho de corresponder a vuestros comentarios me lleva bastante tiempo de espera, y es que sólo a un enloquecido se le ocurre cruzar en chalupa prestada el océano de la comunicación.

      Confío en que se te haya pasado ese mareo que acompañó a tu singladura por islas con monstruos y fiestas monstruosas. Yo mismo acabé un poco desorientado tras tanto ir de aquí para allá, de ahí que no llegará a finalizar el relato. Mi intención es acabarlo esta vez, y a ello me ayudará la fuerza de ánimo de saberme acompañado no sólo por monstruitos, también por sonrientes.
      Eso sí, los amores que hacen historia no tienen final, así que no esperes encontrarlo en ésta: los sentimientos sinceros son más ternos que el tiempo.

      El caos es nuestro estado natural, el orden nos desnaturaliza. Tu estado mental activo es el propio en alguien que se siente viva, alejado de la apatía de quien siente vivir.
      Un abrazo king size, Maduxeita.

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    4. Recuperada del mareo te leo y te releo.
      Esperaré el final de la historia sea feliz o infeliz, como monstruito sonriente que soy.
      Me alegra saber que el caos es nuestro estado natural, a mi alrededor hay mucha gente que se empeña en ordenar lo inordenable, o sea a mi.

      una lluvia de abrazos, Nino

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    5. Hola, Maduixeta:
      Me gusta saberte recuperada de los mareos; lamento que los altibajos de mi escritura te produjeran esa revoltura.

      Eso sí, el que tu sonrisa sea inmensa no la convierte en monstruosa, sino en luminosa. Algo que se agradece en esta época de obscurantismo, en el que el eclipse de libertades ha llenado nuestra sociedad de hombres grises y nuestros sueños de pesadillas. Se agradece tu sonrisa de luz, los monstruitos no queremos vivir en las sombras.

      Pues sí, creo que el caos es nuestro estado natural, al igual que lo es andar desnudos o comer con las manos. Nuestro origen está en algo tan fortuito como es la fecundación, nuestra supervivencia depende del capricho de las abejas por las flores y nuestra inmortalidad en máquinas que confiamos en que pervivirán en la realidad de éter. Quien le vea un orden lógico o un designio divino a nuestro existir, está en su derecho; pero entonces debería tener mucho cuidado con a quién señala como loco por creer en lo que no existe.

      Un cálido abrazo, Maduixeta.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.