Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

domingo, 28 de septiembre de 2008

Vicky Cristina Barcelona




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Y encima, ¡perjuro!
No, si lo tengo todo: torpe, perezoso, impulsivo, obsesivo, alitoso y… ¡mentiroso!
Lo peor es que intento engañarme, decirme que eso nos pasa a todos, que es connatural al ser humano. Pero… ¿a quién quiero engañar? ¡Yo soy un gorila peludo atrapado en el cuerpo de un gijonés alopécico! Lo que hagan los demás me importa tanto como el resultado de las carreras de Ascot.
Las únicas carreras que envidio, y en las que me gustaría ser jinete, son las que recorren tus medias, no una sórdida tierra inglesa.
Lo dicho, se me llena la boca diciendo que soy lo más mono que anda suelto por vuestros jardines, y voy y la pifio. ¡He vuelto a ver una peli del gafas!
¿Será que como mi homónimo afrancesado he emprendido una búsqueda del tiempo perdido? No en vano, hubo años en que me desvivía por su cine. Zelig, Manhattan, Bananas (obviamente) o Sombras y niebla son nombres que hablan de mi admiración ante el ingenio y la expresividad del ahora plomizo Allen.
¿Será mi miedo a acabar convirtiéndome —como él— en sombra de lo que fui, lo que me lleva a alejarme de su cine?
¿Me deslumbraría el espejismo de Match Point y Scoop —divertimentos que disfruté en dvd, al igual que recupero los gracejos de Chiquito de la Calzada—, o sería mi condición ensoñada en tus brazos, Casandra, lo que me llevó a volver a él deseando regresar a ti?
¡Para el caso, peonzas! Lo doloso es que pasé por taquilla y dilapidé un dinero que me es escaso, así que esta noche castigado: ¡A la cama y sin liarla, para que aprendas, Ninín!
Ante todo debo dejar clara una obviedad: Javierín, puede ser el Ulises que mantiene a Penélope en vigilia eterna deshaciendo su velo, pero a mí, ambos los dos, me dejan frío —como ¿actores?— y asombrado —como personas estólidas que se creen leyendas—.
Respecto a Scarlett, mucho le queda por aprender de Vivien Leigh para llevar con orgullo ese nombre que juró no volver a pasar hambre.
La película es floja, aburrida, estereotipada y amanerada. En ella, Allen parece más centrado en filmar un largo promocional de Barcelona y comarcas, Oviedo incluida, que de utilizar la cámara como elemento narrativo. Su tomavistas se olvida de los personajes y se centra en los exteriores y en lo estereotipado; recordando esos documentales en los que cineastas blancos atraídos por lo primitivo de la cultura negra, se limitaban a filmar lo más bizarro de sus costumbres africanas.
Quizás al snob de Woody se le olvida que está retratando unas ciudades que ya eran urbes cuando en las cañadas de su idolatrado Nueva York pastaban herbívoros.
El guión presenta más taquicardias que mi pulso cuando te veo, se ahoga en situaciones vacías y en personajes desbrozados con prisa. Su uso del narrador omnisciente, se convierte en un abuso que nos lleva a lo peor del endogámico cine francés.
Lo mejor de la peli es su uso de música de Paco de Lucia, y la canción central de Giulia y los Tellarini. Y decir eso de un filme de Woody Allen, es como destacar de un cuadro que lo principal es su marco.
La película me ha resultado decepcionante, por aburrida y petarda. Sin embargo, verla ha sido algo positivo. Me sirvió para pensar durante su proyección en lo importante que eres para mí, y lo avanzada que fuiste a tu tiempo en tu condición de apostata alleniana.
La larga vuelta a casa paseando, mientras escuchaba a Van Morrison, me reafirmó en mi pasión por mi ciudad, en mi apego a Septiembre y en la capacidad de tu recuerdo para avivar mis sentidos.
Parece ser que "Vicky Cristina Barcelona" es la película más taquillera de Allen en muchos años. No faltará quien disfrute de ella. Me alegro. Es más, probablemente yo la cabe acumulando en dvd. Además, mi vuelta a casa de la mano de tu mano ausente justificó ir al cine a verla.
Es lo mágico que tiene acudir a una sala de proyección, emerges de tu aislamiento y contactas con la vida. Ver una película y que te guste es algo aleatorio, quizás de haberla adivinado proyectada en tus ojos me habría maravillado. Pero solo, y rodeado por jamelgos en la multisala, me sentí como Gulliver en Bostezolandia.
Quizás tú lector esperabas otra cosa de este texto. Yo no cuento películas, sólo cuentos. Esto no es una crítica, si no un sueño de seductor dormilón, que atesora los recuerdos de su poderosa Afrodita.
©Nino Ortea Gijón, 28-IX-08

2 comentarios:

  1. ¡¡Nino!!
    Soy uno de esos que te leen cuando pueden y que se sorprenden con tu enfoque. Cuando vi lo de Vicky Barcelona pensé que seria una reseña clásica, me olvidaba de que estaba en ven y enloquece, lo que me he encontrado me ha gustado por su humor, nunca te tomas en serio, y por su romanticismo.
    Si te escribo, a parte de para felicitarte, es para hacerte una pregunta
    Por que has añadido el símbolo de copy right a tus textos? Obviamente, contéstala si te parece oportuno.

    Un enloquecido

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  2. Ninoooolllll? No vi la película, pero estoy de acuerdo contigo,¿ cómo es posible? Muy sencillo, Allen me aburre hace mucho tiempo, su ingenio ha quedado oxidado o yo no lo se apreciar, o tal vez me cansan sus obsesiones.Me quedo con "Toma el dinero y corre". "Bananas". Sobre los actores tengo mejor opinión de Bardem( a ver si pagas impuestos en España amigo solidario) que de Penélope; lo más atroz que leí es que algún descerebrado la comparara con Audrey Hepburn. "Pe" a ver si pisas un teatro que es lugar de forja , ahí tenemos los ejemplos de muchos secundarios : Pepe Isbert, Manolo Moran,Julia Caba Alba... Pero debían ser muy malos :¡ ninguno fué a Hollywood!

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.