Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de julio de 2023

Milan Kundera ha muerto

El escritor Milan Kundera ha muerto, según avanzó ayer miércoles la emisora pública “Czech Television”.

Su novela de mayor repercusión –al menos aquí en España– es «La insoportable levedad del ser». Narración ficticia que inspiró esta entrada realista que publiqué en el blog

https://venyenloquece.blogspot.com/2016/11/la-insoportable-levedad-del-ser.html

Sin duda, mi lectura favorita de Kundera es «La inmortalidad» –obra fronteriza entre “novela” y “ensayo”–.

La mía fue una lectura pausada –dada la densidad de lo escrito y mi ligereza intelectual–. Para leer a mi ritmo aproveché la estructura fragmentada de la que el autor había dotado a su obra.

Leí «La inmortalidad» en edición de Tusquets y con traducción de Fernando de Valenzuela Villaverde. Juraría que tengo mi ejemplar por algún estante; pero en estos tiempos de malvender por Wallapop lo que creí que sería enterrado junto a mí, no he encontrado la copia entre el desorden que impera en mi otrora ordenada biblioteca. Quería ojearla de nuevo, reproducir aquí algún pasaje y, probablemente, ponerla a la venta.

 


A continuación reproduzco el texto promocional con el que la editorial publicita su edición de esta obra:

“A partir del gesto encantador de una mujer de cierta edad, el escritor crea el personaje de Agnes, alrededor de la cual aparecerán su hermana Laura, su marido Paul, y todo nuestro mundo contemporáneo en el que se rinde culto a la tecnología y la imagen. Pero ¿y si el hombre no fuera sino su imagen ?, pregunta otro personaje, Rubens, quien comprueba finalmente que de la más excitante de sus amantes sólo le quedan dos o tres fotografías mentales. Esta novela transforma todos los aspectos del mundo moderno en cuestiones metafísicas. Su forma es polifónica : las aventuras de los personajes imaginarios se mezclan con la historia de dos candidatos a la inmortalidad, Goethe y Bettina von Armin ; la reflexión sobre el nacimiento del homo senti-mentalis en la historia de Europa alterna con las peripecias parisienses del singular profesor Avenarius, para quien el mundo de hoy no sirve sino como objeto de juego.

Kundera tiene el don de decir del modo más cristalino lo que a uno le resulta más difícil decirse, y en esta novela alcanza la cima de esta facultad.”

 

DEP. Milan Kundera.


domingo, 9 de julio de 2023

Sobre escritura, autoedición y amistad IV

¿Cuáles son tus proyectos futuros como escritor? Y de paso ¿cuál ha sido tu trayectoria hasta ahora?

Tengo varios. Estoy intentando buscarle el sentido a una serie de cuentos y ensayos que escribí durante estos tres últimos años. Tengo dos novelas inacabadas desde antes de la pandemia (no sé cómo finalizarlas, ya que no tengo la misma sensibilidad que entonces) y un proyecto que llevo escribiendo desde hace 17 años (una distopía de aventuras coloniales). En principio no planeo autoeditarlos si logro acabarlos. De hacerlo, creo que los presentaré a cauces editoriales. De hecho, es ese intento de normalización (hasta ahora fallido) lo que me ha impedido acabar de escribirlos.

Mi trayectoria creativa “profesional” ha transcurrido y transcurre fuera de la narrativa de ficción. Trabajos de articulista, ensayista o traductor español-inglés-español. Trabajos colaborativos anónimos para agencias de servicios lingüísticos o culturales.


¿Dónde podemos comprar la obra y dónde podemos conocer más de ti (entrevistas, blogs, podcast, publicaciones previas…)

«Donde vive el recuerdo» está disponible en Amazon.

https://www.amazon.es/Donde-vive-recuerdo-Nino-Ortea/dp/1086743520/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=


Para saber más de mi personalidad literaria os invito a que visitéis su blog Ven y enloquece. A mi persona la encontraréis, habitualmente, en los comentarios. Para conocer el trabajo de mi componente editor, os animo a pulsar en este
enlace
.

Te agradezco, afable leyente, tu tiempo de lectura de introspección. Y agradezco a Pedro y a David Rubio su constante y trabajado apoyo a las creaciones de otros.

Gracias.



Nino.
Gijón, 22/23-IV-23

sábado, 8 de julio de 2023

Sobre escritura, autoedición y amistad III

¿Qué personajes y situaciones nos encontraremos en la novela (sin spoiler, claro)?

«Donde vive el recuerdo» hace un recorrido por los recuerdos vitales de su protagonista, Fernando Rivas, quien es también el narrador de la historia a través de su flujo de conciencia. Escribe sus recuerdos, impresiones y suposiciones de cara a que ese volcado de sentimientos en palabras lo ayude a decidir si ponerle a su vida un punto y aparte o uno final. La trama está ambientada en los últimos años de la dictadura franquista y en los primeros de la Transición. En la narración impresionista en primera persona predomina un tono melancólico y descriptivo, con el que Fernando intenta poner en orden sus memorias sobre los sucesos que precedieron a una tragedia que marcaría su vida para siempre.


¿Qué pretendes que el lector saque de su lectura? ¿Para qué lector está indicada?

Mi única pretensión al compartir un texto, ya sea en el blog o impreso, es la de no hacer perder el tiempo a quien me dedica su atención lectora. Mi novela  no es autobiográfica, es una ficción narrativa –que busco que resulte entretenida a sus lectores– y una reflexión sobre la valía del deseo de autoengaño para sobrevivir ante la realidad impuesta.

Es una novela dirigida a un lector indefinido: por mi experiencia en el blog he descubierto que un texto que pienso que es personal y efímero puede ser compartido por un lector de otro lugar y en otro tiempo. Mis personajes dan voz a constantes humanas como la fricción entre individualidad y sociedad, la disfunción entre libertad y soledad, la confusión entre amor y entrega… Al igual que nosotros, mis personajes son individuos sociales; y, al igual que sufrimos nosotros, su sociedad no tolera la individualidad.


¿Cuáles fueron tus influencias o fuentes de inspiración literaria?

No tengo ninguna influencia literaria marcada. Leo por impulso o capricho; básicamente, narrativa de ficción. Son muchos los libros que empiezo a leer, pero pocos los que acabo. No soy dado a la admiración ni a la contemplación. Llevo toda la vida leyendo, viendo y escuchando obras de “cultura popular”. Los tebeos generalistas, el cine de entretenimiento y la música pop-rock son mi mayor influencia; mucho más que cualquier movimiento o género literario.

Y la inspiración… es como un acto de posesión (tal y como te he escrito antes).
Cuando la inspiración crea melancolía procuro no compartirla, que no pase del escrito en papel. Busco que mis textos compartidos comuniquen esperanza. Mis dos novelas tienen un final esperanzador.

viernes, 7 de julio de 2023

Sobre escritura, autoedición y amistad II

¿Recurriste a un corrector profesional o a lectores beta?

Es un recurso que sé necesario, pero no me lo puedo permitir en lo económico. Autoedito mis obras confiando en que alguien que las lea se ofrezca  ayudarme en su depuración literaria. Necesito la figura de un editor externo, pero no la he encontrado. Sí he contado con conocidos que oficiaron de “lectores beta”, pero fueron demasiado respetuosos con mis textos y comprendí que los ponía en un compromiso al pedirles su colaboración.

¿Alguna anécdota durante la escritura o la publicación?

Al tener «Donde vive el recuerdo» un sustento de evocaciones falseadas, varias personas de mi entorno afirmaron reconocerse en situaciones que novelizo y que no tienen ninguna conexión con ellas.

La publicación es siempre sorprendente y reconfortante: me vivifica sostener el primer ejemplar de cada obra. En este caso fue especial pues su edición  luminó un momento personal oscuro. Su escritura me sirvió en un proceso en que tenía que tomar una decisión transcendental. Sus posteriores reescrituras han suavizando el “yo” e intensificado el “nosotros”.

¿Lo has presentado en alguna librería o biblioteca?

No me lo he planteado. 

¿Algún lector te ha contactado?

Sí. Y mantenemos el contacto. Incluso hay una lectora que cuando viene a Gijón
siempre quedamos. 

¿Lo enviaste a editoriales, concursos, etc… o decidiste de inicio  utopublicarlo?

Uf, a ver cómo te contesto sin delirar.

Mi proceso de escritura es parecido a un acto de posesión, en el que una personalidad literaria toma el control de lo que escribo. A esa personalidad creativa la llamo “NinOrtea”. Y lo que hace es escribir de manera  automática una historia que parece que alguien le esté dictando.

Una vez acabado el texto, lo leo y decido qué hacer con él. A esa personalidad literaria que oficia de puente entre mi natural lector y mi condición de escritor la identifico con mi apodo “Nino”. Hasta ahora, esa personalidad redactora siempre has visto mis obras como trabajos de aprendizaje. Trabajos que incluso no depuro del todo en su componente personal, a fin de mantener ciertas autoreferencias creativas que me ayuden al abordar el proyecto siguiente. Por ejemplo: en «Donde vive el recuerdo» prima la narración en primera persona, pero hay capítulos o fragmentos en los que recurro a otro tipo de narrador. Recurso que en unos casos viene impuesto por las necesidades narrativas, pero en otras en un mero ejercicio rupturista o una solución tangible a una duda que me planteo. Por ejemplo: la primera vez que autoedite de manera serializada esta novela, la entrega titulada «Castigado a vivir» presenta sus páginas sin numerar y los capítulos empiezan al acabar el otro, en la misma página. Con ello buscaba reproducir la manera en que escribimos un texto personal sin ambiciones literarias: aprovechamos el papel y no numeramos las páginas. Esta decisión dificultaba la lectura de lo que sí era un texto con ambiciones literarias, por lo que en las dos siguientes entregas y en todo las páginas están numeradas y los capítulos aparecen separados, incluso recurro a notas a pie de página para contextualizar o informar.

Presentar los textos a un concurso o a una editorial requeriría normalizarlos,  decuarlos a unas pautas de convocatoria o estilo. Esa normalización los privaría  del único componente que los diferencia de otros cientos de obras que se  presenten a esa convocatoria: mi impronta. Mis relatos o novelas no son grandes  obras dentro del canon literario. Necesitan de un acabado editorial que  no sé darles (no soy un gran escritor, pero sí soy un gran lector y noto esa  carencia). De ahí que, cuando me noto con bravura, opte por autoeditarme para  evitar que esos trabajos de amor queden perdidos, como han quedado tantos.

Para autoeditarme invoco la personalidad de “Marcelino”: él es mi editor y representante literario. “Marcelino” tiene una autoeditorial, Librelena, que es la que me publica, para lo que recurre a los servicios de impresión y distribución de Amazon.

Ahora te estoy escribiendo como Nino – mi apodo en la vida real–; que, además de ser uno de mis  heterónimos literarios, oficia de agente de prensa de Nino Ortea. Disculpa lo extenso de mi respuesta, confío en no haberla convertido en una divagación.

Sí que presenté mi primera obra –un libro juvenil– a varias editoriales. Sólo me contestó la editorial Everest. El resto, silencio. Del silencio no se aprende, por lo que decidí hacer de la autoedición de mis fabulaciones un taller de aprendizaje creativo. De ahí que todos mis libros, incluido éste, hayan salido a la venta sin que les aplique margen de beneficio económico, ya que considero que lo que ofrezco no son obras comerciales, sino trabajos literarios.

jueves, 6 de julio de 2023

Sobre escritura, autoedición y amistad I

Hola, a todos:

Con esta entrada recupero el texto que aporté a ¿QUÉ TE CUENTAS?, la generosa oferta que desde el blog «El tintero de oro» se nos brinda para presentar obra autoeditada.

Mi texto fue embellecido por el compañero Pepe.

Aquí lo recupero para aquellos interesados en su lectura a los que se les pasó en su momento mi aviso de publicación en «El tintero de oro».

Sobre escritura, autoedición y amistad I


Agradezco la oportunidad que David Rubio nos da a los autores autopublicados para compartir detalles del proceso de escritura y autoedeción de una de mis publicaciones. En mi caso voy a centrar esta “charla” en la novela «Donde vive el recuerdo», la cual lleva disponible en Amazon desde agosto de 2019.

Voy a afrontar la presentación de la obra como si ésta fuera una entrevista realizada en directo. Para ello usaré como pauta personalizada las preguntas que David nos plantea como orientación informativa en su texto de presentación.

Redactaré el texto en una sesión, para así unificar su ritmo y su narración. Por ello, evitaré corregir en exceso el texto (os pido disculpas por las faltas y despistes que encontrareis en él). Sé que si le doy muchas vueltas, acabaré sin enviarlo.

Gracias.


¿Cómo nació la idea de tu libro?

«Donde vive el recuerdo» es una novela antológica que, en sus 339 páginas, agrupa y corrige el contenido de tres novelas breves cuya publicación serialicé en 2016: «Castigado a vivir», «Obligado a convivir» y «Condenado a revivir».

Esta novela nació con la idea de ser un cuento fantasmagórico. En el primer borrador, escrito en 2012, ese cuento se titulaba «Amor de madre» y formaba parte de un proyecto que me había marcado en mi eterno proceso de
aprendizaje narrativo: escribir una historia con componentes fantasmales inspirada por la primera canción que escuchara en la radio. Sonó “Amor de madre”, tema de la banda Danza Invisible, pero el relato que escribí no tenía nada que ver, ya por entonces, con la historia que canta la canción…  Este relato lo recogí en la antología de 2017 «Nada ha sido probado», que también autoedité en Amazon.

¿Cómo fue el proceso de escritura? (documentación, tiempo de escritura, donde escribías, cuantos años tardaste en terminarla) 

El proceso fue autodidacta y empírico, basado en prueba-error. Se vio limitado por el hecho de que por entonces no contaba con acceso a Internet. Esta limitación ha moldeado mi forma de abordar el proceso de escritura creativa –ya sea el de una novela o el de un cuento–: suelo redactar a mano, busco la información necesaria en mi memoria o en mi biblioteca, lo corrijo a la par que lo tecleo en un procesador de textos, imprimo el borrador, dejo que se enfríe su recuerdo, pasado un tiempo hago una primera lectura-corrección pausada (sufro déficit de atención y migraña crónica) y al finalizar este proceso de lectura correctora decido si convierto ese texto –lleno de correcciones y anotaciones– en una creación literaria.

Una de las grandes ventajas de escribir a mano, es que puedes hacerlo en casi cualquier lugar y momento. Me gusta escribir solo y en espacios públicos, donde el aire libre y el ver vidas ajenas me oxigenan y estimulan. La corrección la hago en casa, en silencio y por etapas. Convertir el borrador en un texto literario es un proceso abierto, en realidad ninguna de mis ficciones está acabada. Las autoedito cuando siento que han alcanzado una estructura sólida. 

¿Cómo preparaste la portada?

La portada de «Donde vive el recuerdo» es una fotografía de una casa de campo que, sorprendentemente, pervive en el centro urbano de Gijón. Saqué la fotografía con el teléfono durante un paseo casual por sus inmediaciones. La edité con el programa “IrfanView” para adecuarla a los requisitos de Amazon. Salvo la imagen de la antología «Mirador» –autoría de la escritora Clarisa Tomás Campa–, todas mis cubiertas lucen fotografías propias sin editar.

lunes, 19 de diciembre de 2022

A ti, María, y a todos nuestros compañeros



¡Que disfrutéis de una Nochebuena estimulante!


Abrir un blog puede ser un capricho, el resultado de un desbordamiento emocional o creativo; pero mantener ese blog, encauzarlo con el aporte de las aguas creativas propias y de los afluentes ajenos no es fácil. Al menos, no es fácil hacerlo con un mínimo de calidad de contenidos y de cuidado en los comentarios.

Hay personas que enfocan su blog como quien escribe la lista de la compra y despachan a sus comentaristas como quien da el turno en la charcutería. Pero ni tú ni yo somos charcuteros o chacineras. Somos comunicadores, María.

Y la comunicación verbal es un proceso de interlocución que requiere tener un mensaje que trasmitir y un medio para hacerlo. No siempre tenemos un mensaje, o no sabemos cómo codificarlo (las ideas o emociones propias pueden quedar fuera de un vocabulario normalizado). Y son muchas las veces en que no tenemos un medio, sino muchos miedos que atenazan la comunicación.

Me pasé más de dos años silente, atenazado por mis miedos y viendo mí vida desmoronarse entre una armonía de palabras de ánimo vacías de intención. En los catorce años que llevo gestionando este blog, he tenido muchas ausencias de él sin que el mundo se parara. Ni siquiera se detuvo el mío, el del ciudadano Marcelino.

Uno escribe cuanto puede y comparte cuando puede. A uno lo lee quien quiere y puede. No estamos obligados a compartir lo propio ni a leer lo ajeno. El no leer a alguien no es señal de desprecio, es una muestra de criterio. El que quien nos lee no nos comente –cuando la mayoría de nuestros lectores son autores de blogs–, se debe a que nuestro texto no funciona como pretexto comunicativo para quien nos da su tiempo lector. El recibir un comentario es un estímulo; y el que éste demuestre una atención lectora (que hay quien trae sus comentarios de charcutería a la Blogosfera) es el mayor de los regalos.

Entramos en época de regalos. Gracias por éste tuyo, amable leyente. Lo mejor para ti y los tuyos, ahora y siempre.

 

Un abrazo para ti, María, por la inspiración de tu afecto.

 

Nino Ortea. Gijón. España. 2022.

 

Dedicado a María, autora del blog «El saco de mis pensamientos».


 





martes, 5 de julio de 2022

Sobre la escritora Flor

 


Hola a todos:

Mi amiga Flor ha vuelto a dedicarme un relato en su blog El baúl de mis libros y juguetes.

Si en el primer caso el muso para su relato floreciente fue mi personaje “Minino Gatea” –el cual creé para promocionar mi novela gatuna «La gata vio al asesino»–, ahora Flor ha escrito un gran relato partiendo de uno de mis mantras literarios: “mi corazón de lata no me delata”. Esta metareferencia al personaje de Lyman Frank Baum y al relato de Edgar Allan Poe se convierte en excelencia al ser ficcionada por Flor.

Mientras escribo este texto, amable leyente, estoy intentando despojarme de las emociones que siento como escritor agasajado por Flor y plasmar las que siento como lector suyo. Lector que no es un delator “hombre de hojalata”, sino un hombre con un corazón lector muy latido.

Si algo sé hacer es leer. También soy bueno escuchando. La mayor parte de mis ingresos laborales han estado vinculados con prestar atención a lo que otros dicen o escriben; y con enseñar a decir o escribir según normas académicas o de uso reglado. Incluso se me ha pagado por valorar lo que otros escribían, dibujaban o filmaban.

Sirva este canto a mi mismo, con tanto “me” y “mi”, como preámbulo a una afirmación que temo que sorprenderá a Flor, dada la inseguridad que comparte en su blog respecto a la valía de sus textos: considero a Flor una escritora pura. Tiene una gran necesidad expresiva y una clara vocación comunicativa. Su imaginación es desbordante. Todos estos rasgos los aplica a la creatividad literaria en su blog, en un proceso constante de mejorar y depurar el aspecto formal de sus textos. Lagunas formales que la preocupan, pero no han logrado ahogar su voz literaria. Esas carencias formales que Flor tanto lamenta se subsanan. Los aspectos técnicos –los recursos literarios– se aprenden. Los fallos y despistes ortográficos se subsanan. Las limitaciones sintácticas pueden llegar a conformar un estilo literario.

Flor tiene aquello de lo que otros con ínfulas literarias carecemos: trata sus creaciones con cariño y aborda sus tramas con sencillez.

 

Este texto no tendrá activada la opción de comentarios. Te invito a que la leas y comentes, amable leyente, a la escritora Flor en su blog El baúl de mis libros y juguetes.

Gracias.

Nino Ortea. Gijón. 2022.


martes, 23 de enero de 2018

La compañía al escribir



El proceso de escritura creativa es solitario. Hay quienes incluso lo abordan aislándose físicamente de su entorno.
Me he planteado hacer esto último, e irme a pasar unos días a una casa familiar, vacía y destartalada, hasta que le forma al primer borrador de mi novela; pero no acabo de verle la conveniencia a aislarme en el olvido de quien soy.
Quizá resultase productivo para mi personaje, pero creo que sería destructivo para mi persona: no me conviene alejarme aún más de la realidad; pues, sin pretenderlo, mi conducta se ha vuelto muy retraída. Cada vez estoy más dentro de un laberinto de autoaislamiento, cada vez encarno más al ninotauro que evita todo contacto humano. Este blog funciona como “ovillo de Ariadna” gracias a que tú, atentoLector, me mantienes al hilo de que Ítaca no se ha hundido.
Además, con la escritura creativa busco contactar con otras personas, por lo que para abordarla debo interactuar con mis iguales y observar sus prácticas sociales. De hecho, suelo salir a la calle a escribir ficción: aprovecho mi capacidad de abstracción –la llevo ejercitando desde niño– para sentarme en parques o en salas de bibliotecas, e incorporar matices de la realidad que me rodea a la fabulación que esté desplegando. Lo que resulta en una enninación, en un acto inconsciente con el que doy vida a una inocencia que me infunde esperanza ante una realidad desencantada.
Cuando observo a los demás, no analizo sus seres o estares, reparo en sus actos sencillos: en costumbres que a ojos ajenos son manías, en imperfecciones que los humanizan o en muestras de afecto que los dulcifican. Intento que mi ficción sea como la vida que observo: amable. De ahí que en lo que ensueño evite reflejar lo vulgar, al igual  sorteo lo soez en lo que vivo.

Llevo estas últimas semanas disfrutando de un proyecto que ideé para empezar a combatir mi soledad al escribir: la antología creativa «Mirador». Somos varios y variados los observantes La nuestra es una asociación libre entre iguales en nuestras diferencias, donde cada participante aporta una obra propia de género y temática libre.
A finales de este mes finaliza el periodo de recepción de originales. Luego: dispondré la antología, solventaremos las incidencias editoriales que surjan, y, en algún momento de marzo, confío en que podremos invitaros a asomaros a nuestro «Mirador». Ya he recibido la mayoría de los contribuciones de mis compañeros, y sólo puedo afirmar que estoy muy ilusionado luego de haberlas leido mientras las editaba. Pero, ante todo, me siento honrado ante la confianza que han depositado en mí al creer en «Mirador» desde un principio y al animarme a convertir el proyecto en realidad.

Sí, la escritura creativa es un proceso solitario: pero también solidario, Os agradezco –tanto a mis compañeros en «Mirador», como a ti, atentoLector– vuestra compañía.
Os deseo lo mejor.

lunes, 15 de enero de 2018

La soledad en la escritura



Cuando escribes un libro te encuentras extremadamente solo. Al establecer un contacto satisfactorio con los lectores, ya sean individuos anónimos, críticos profesionales o miembros de un jurado, logras salir de esa soledad.
Me siento muy identificado con la reflexión que comparte Emmanuel Carrère en una conversación con Álex Vicente. Entrevista, atentoLector, que puedes leer en este enlace

Antes de abrir este blog, tenía publicados bastantes textos –de traducciones de novelas, a artículos sobre cine; de unidades didácticas en gramáticas para el aprendizaje del idioma inglés a estudios sobre el arte de la Historieta–. Curiosamente, todos ellos encontraron hueco en el mundo empresarial editorial: algunos como encargos directos, otros como aportaciones que enviaba a proyectos abiertos.
Sin llegar a alcanzar renombre literario, sí que llegué a tener cierto nombre en ámbitos de la escritura reproductiva –lo que escribía no era creativo: reproducía mi opinión sobre ideas o palabras ajenas–. Y, salvo en contextos abusivos, mi trabajo siempre fue remunerado. Pero mi situación no me satisfacía: nunca llegué a traducir textos cuya lectura me atrapara; y en mis artículos de opinión era muy consciente de que tenía que adaptarme a las líneas editoriales.

En el año 2004 sufrí un apagón emocional, que se tradujo en un silencio creativo: no sólo abandone todo ejercicio de escritura reproductiva, también arrojé a la basura las carpetas y diarios con mis textos literarios, y me deshice de toda copia digital de una novela que había escrito. Ese apagón se prolongó hasta finales de 2007, aunque hasta el 10 de junio de 2010 –fecha de mi última recaída adictiva– mi vida siguió siendo bastante insensata.

Antes de esa ¿última vez?, el 20 de julio de 2008, había comenzado a reflexionar públicamente sobre el porqué de mis cosas. María Prieto y José Manuel Ruíz desempeñaron un papel importante a la hora de animarme a abrir este blog. Al hacerlo, no contaba con que pasados casi diez años «Ven y enloquece» continuaría activo; y mucho menos me planteaba que lograría contar con la compañía lectora de tantos que fueron, sois y serán parte importante a la hora de animarme a mantener en marcha este blog. Gracias a todos.

Como afirma Emmanuel Carrère, al establecer contacto con tu primer lector, logras salir de tu soledad creativa. En mi caso, también dejé atrás la inseguridad sobre mi valía comunicativa al fabular mis “enninaciones”. El contar con un lector, el saber que alguien estaba atento a lo que publicaba, me hizo confiar en mi capacidad para escribir literatura.

Hoy ha pasado el tiempo en que me temía pesado. Gracias a ti, “atentoLector”, sé que al escribir establezco un proceso de comunicación; también sé que es mucho lo que me queda por mejorar y aprender. Pero ya no debo ser condescendiente con mi escritura y justificar mis fallos y carencias como resultados de mi condición de aprendiz de fabulador. Ahora me considero escritor y quiero probar suerte en el mercado editorial profesional. Y por suerte probada, cuento con la compañía de lectores como Gerardo Fernández, cuya valoración de mi antología «Nada ha sido probado», fue el empujón definitivo que necesitaba para intentar incorporarme al mercado editorial profesional.

 

A partir de ahora, mi presencia en este blog y en los espacios amigos será menos frecuente. Por favor, atentoLector, no veas en mi distanciamiento de Internet una muestra de desdén, es un acto de necesidad: no soy ningún “fénix de los ingenios”, sino un escritor primerizo, por lo que necesito dedicarle tiempo y atención a mis fabulaciones literarias. A la vez que a cuidar y mantener una vida que intento que no vuelva a ser insensata. Intento en el que encuentro fuerzas en la lectura de novelas como «El adversario», de Emmanuel Carrère; obra que me permito recomendarte.

 

Gracias por tu tiempo de lectura.

¡Feliz semana!


Entradas populares

LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

El contenido literario de este blog está registrado en Safe Creative