Ven y enloquece

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sábado, 8 de agosto de 2009

TdAp: Hijos del Paraiso IV a


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Jerome Charyn
Movieland.
Niños del Paraíso.




4. Y la Cinémathèque comenzó a florecer.
Compartía copias con archivos de todo el mundo; y exhibía películas las siete noches de la semana, en su pequeña sala de la Avenue de Messine. El crítico Georges Sadoul se había mofado de la Cinémathèque, llamándola una “frágil ficción, un estrafalario magma”. Pero la ficción de Langlois ya no era tan frágil.
Si bien su sala únicamente tenía cincuenta localidades, eso no logró evitar que organizara retrospectivas o recuperara obras de Hollywood. Fue en la Avenue de Messine donde los aficionados franceses descubrieron a Howard Hawks, Samuel Fuller o John Ford; y los ensoñadores ángulos del Film Noir, repletos de atmósfera.
Como muchas películas no tenían subtítulos, los “alumnos” de Langlois podían captar los estilos visuales agitados o fluidos de un director, sin las molestias ni incordios que produce el traducir el diálogo de un idioma a otro. Con lo que los “muchachos” de Langlois descubrieron que alguien como Hawks tenía una firma inconfundible, un nervio y un pulso que superaban las limitaciones del argumento; para Langlois, Hawks tenía tanto de “autor” como Balzac, desarrollando un lenguaje y una densidad de intención que aumentaban a medida que pasaba de película a película.
Langlois nuca despreció a los magnates.
Él se daba cuenta de hasta que punto habían manipulado y abusado de sus artistas favoritos —Buster Keaton o Louise Brooks— pero tenía la sensación de que su “incultura” los llevó a sentir fervor hacia sus propias películas, como si alucinaran con su propia Norteamérica, y esta alucinación estaba muy cerca de la fractura sobre la que estaba construida Norteamérica... y de la ensoñación en la que consiste el Cine.



2 comentarios:

  1. Nino Ninero! Tú si que eres un hijo del paraiso
    Un besin

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  2. Ote, Isa, sin sisa:
    ¿Lo del pariso no lo dirás en su afeción bíblica? Pues bien sabes que, para ciertas prácticas soy mormón y para otras fariseo je je.
    Ah, ya... ¡lo dices por Asturias, patria querida!
    Ún pellizquín

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.