Ven y enloquece

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sábado, 15 de noviembre de 2008

Sólo quiero caminar

Ayer noche, cometí el traspié de ir con mi leidi a ver la película Sólo quiero caminar.

Un consejo: ¡No vayáis a verla!

¿Seguís ahí… u os habéis ido a caminar?
La verdad es que nada más lejos de mi intención que dedicarle tiempo a escribir sobre algo, a lo que ya me pareció un derroche regalarle un par de horas de visionado. Además, es obvio que el que algo no nos guste no significa que sea malo —de pensar lo contrario, ante el persistente rechazo de las féminas de mi especie, ¡me plantearía aparearme con Chita!—.
El caso es que me temo, amigo lector, que si eres de los que me acusan de divagante, en este texto vas a encontrar la ratificación delirante a tus sospechas.

Las 02:11 y aun no me ha llamado… ¿me habrá olvidado?


Bueno, retomando el camino cinematográfico, allá por 1995, la primera película dirigida por el director y
guionista Agustín Díaz YanesNadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto — me pareció un peliculón... Junto con Alas de mariposa, Todo por la pasta o Acción mutante, entendía que finalmente El Cine Español olvidaba su condición pesebrero-ombliguera, y comenzaba a imitar el ejemplo industrial francés: convivencia entre obras de género y de “autor”; entre el espectáculo popular y el discurso personal.


Me equivoqué.



Bueno, quizás debería deciros que fui de los que compró un video beta, el ¿disco? de Mili Vanili y el ¿libro? de Ana Rosa Quintana. Vamos, que no soy lo que se dice un analista de medios.

Nadie hablará… fue y es una gran película: con un guión sólido, una dirección ágil y unas interpretaciones soberbias de Victoria Abril y Federico Luppi.
Después, Yanes ha realizado una serie de filmes con desigual fortuna —imagino que muchos no le perdonarán haber dirigido la superproducción Alatriste— y El Cine Español ha ganado dos oscares y perdido toda esperanza.

¡
Nada que no llama!, pero si me dijo claramente mientras me cerraba su puerta en mis narices: “No, tranqui… Ya te llamo yo
En Sólo quiero caminar, se retoma al personaje de Victoria Abril, y se nos cuenta la siguiente historia cuya sinopsis he cortado y pegado de
la página web de la peli:





Gloria (Victoria Abril), Aurora (Ariadna Gil), Ana, su hermana (Elena Anaya) y Paloma (Pilar López de Ayala), han fracasado en su intento de robo por el que Aurora es detenida y encerrada en prisión. Mientras tanto, unos traficantes mexicanos han llegado a España y Ana, que se gana la vida como prostituta, es contratada por el jefe de la banda, Félix (José Mª Yazpik), que le ofrece casarse con él e irse a vivir a México. Allí, Gabriel (Diego Luna), un hombre aparentemente frío, se encarga de los trabajos sucios de Félix, pero con la condición de no hacer daño nunca a ninguna mujer. Gloria visita a Aurora en la cárcel para despedirse: no tiene otra salida que irse a México, donde Ana le ha conseguido trabajo en los negocios que maneja Félix. Allí, Gloria se da cuenta de los golpes que sufre Ana, aunque viva en una jaula de oro. Sin embargo, entre tragos y palizas ha podido planear el robo con el que vengarse: tiene todo perfectamente ideado y controlado para que el golpe a Félix y su banda sea el definitivo y sus vidas cambien. Con la ayuda de Paloma, Aurora sale por fin de la cárcel y se une a sus amigas en México para llevar a cabo el peligroso plan…






El plan promete, ¿eh? También prometieron otros labios mentirosos, y así acabé, por creerlos: ¡Abriendo un blog donde volcar mis frustraciones!

Sinceramente, la peli es un despropósito de principio a fin: personajes desdibujados por su condición estereotipada, situaciones inverosímiles salpicadas de realismo sucio en su búsqueda de ser creíbles, diálogos sacados de El Capulín Colorado, y un director / guionista desmemoriado al que se le ha olvidado todo arte y oficio.



Me gustaría destacar que me encaprichan las películas de acción protagonizadas por mujeres sudadas —de Alien a La isla de las cabezas cortadas—, y que el hecho de que las féminas sean presentadas en esta producción en un claro homenaje al grupo Las divinas y su canción “Nadie pasa de esta esquina, aquí mandan Las divinas, porque somos gasolina, gasolina de verdad…”, mientas que los “pinches” somos exteriorizados como El patito feo, no influye en el hecho de que esta mamonada trufada de mamadas me haya aburrido.
Es más, peor lo llevaría si fuera mejicano, pues la verdad es que no se puede decir que El Cine de una buena imagen de los “guates” de ese país.

El caso es que mientras estás viendo la película, no puedes evitar preguntarte si el proyeccionista no se habrá equivocado y te está programando el mismo rollo una y otra vez: secuencia de sexo oral, ¡los hombres son lo peor!, intento de robo, dramatis personae; escena de sex…

¡Nada que ésta no me llama! ¡Teníamos que haber ido a ver la peli del nenaza de Di Caprio!

Además, ¿qué coño pintaban las escenas de Grupo salvaje?
La próxima vez, paso de caminar. Me quedo sentado, y que venga ella a buscarme.


Os dejo, voy a jugar al futbolín.

©Nino Ortea Gijón, 14-XI-08

5 comentarios:

  1. Hola Ninín,hacía ya una semana o así que no te leía. Me sigue gustando como escribes. Pero... cuidado con el estilo. En este artículo has continuado con la cursiva, que empleaste para la sinopsis de la peli, con tus comentarios y eso descoloca al principio hasta que, as seguir leyendo, vuelves a situarte en el comentario personal.Solo eso: mariconadas de maniática como yo. besinosMaite

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  3. Ninoooooollllll? CALVO Y SIN EMBARGO , GUAPO. Ese piropo ,lo lanzaron hace una semana a un amigo mío. Lo escuchó con regocijo, hasta se hinchó un poco. Esto demuestra que no existen barreras físicas que nos impidan enamorarnos.
    Sobre la película , solo te puedo decir que tengo el buen gusto de no ver cine español. Cuídate.

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  4. la verdad tienes mucha razon, que perdida de tiempo, personajes estereotipados muy malos. no hay accion dramatica, y la continuiddad por los suelos, lastima porque al principio parecia que la pelicula daba para mas. ademas esos narcos mexicanos muy nice ehhh, soy de mexico y esas miradas europeas hacia el narco, me parecen tan pueriles, tal parece que el director estaba enamorado de mexico y su pelicula solo fue el pretexto para filmar. aca. por cierto el reportaje que realizp la cadena española 4 sobre el narco mexicano ese si es una entrada al mundo del narco mexicano, no estas mamadas. ahhh y es el chapulin colorado no el capulin colorado, de cualquier forma fue divertido leerlo. saludos

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  5. ¡Bienvenido, Sergio!
    Pues sí, buena definición de lo que sentí la peli: haber perdido el tiempo.
    Y me temo que su director también habrá sentido que es eso lo que lleva haciendo los últimos 12 años, tras su arrebatador arranque con "Nadie hablará de nosotras..." No sé si la has visto, pero creo que es una de las mejores películas españolas de los últimos años.
    Vivimos en un mundo de desprecio al diferente. Desprecio que adopta la forma de estereotipos (todos los hombres sois iguales, los escoceses son unos tacaños, los mejicanos unos vagos...)
    La verdad es que el tuyo, visto desde afuera y pese a su innegable desigualdad social, es un país que me atrae mucho. Mientras que a mis paisanos los atraen las aguas de El Caribe, las playas de Brasil o la pedantería argentina a mi me gustaría conocer México. A ver si un día me pillo un mes y me animo a tijuanear.

    ¡Estoy hecho un capullín! ¡Mira que poner "capulín"!
    Bueno, Sergio, triplemente agradecido por tu visita, tu escritura y tu indicadura del despiste.
    Espero que nos leamos pronto.

    Gracias por venir y enloquecer.
    Salud y suerte.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.