Ven y enloquece

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viernes, 1 de mayo de 2009

Sobre Jack el destripador 4 de 5


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La falta de un espacio habitable propio, el alto desempleo, la consolidación del pub como lugar de encuentro y el necesitar ganarse unas libras extra como sea, llenan las calles de hombres a los que el alcohol convierte en violentos.
Whitechapel alberga, oficialmente, 63 burdeles y 1.200 prostitutas; a las que hay que añadir aquellas que recurren a la prostitución ocasionalmente para poder llegar a fin de mes, recurso que no era mal vista ni por familia ni entorno.
La prostitución no era delito, la policía sólo podía actuar si la meretriz causaba escándalo público.
Desde 1860, por el auge de las enfermedades venéreas, se promulgan leyes que permiten encarcelar a las prostitutas infectadas. Lo que nace como un intento de proteger a “mujeres trabajadoras” frente a sus “enfermedades laborales”, deviene en represión de unas mesalinas consideradas viciosas ninfómanas.
El gobierno acentúa la persecución de los prostíbulos. Aunque Charles Warren intenta ser permisivo al respecto, más de 200 burdeles son cerrados en el Londres de 1887.
Jack se encontrará con unas calles llenas de mujeres sin hogar ni medio de subsistencia, que practican la prostitución de forma descuidada.


Gran parte de los periódicos actuales, surgen o se consolidan en esta época: The Times (1785), The Guardian (1821) o Financial Times (1888). A esto se une el auge de la llamada penny press, que convierte a la prensa en un medio popular para un público atraído por sus llamativas ilustraciones.
El que los crímenes ocurran cerca del centro financiero de la ciudad, hace que éstos sean seguidos también por los habitantes del West End, los cuales ven en ellos una amenaza para su seguridad.
La cobertura informativa de las maldades marca un nuevo estilo de periodismo, más sensacionalista y a la vez cercano a lo que el lector medio busca. Señalar al respecto que una tal Mary Burridge muere el 8-9-1888, tras leer la información detallada del diario The Daily Star sobre el asesinato de Annie Chapman.
Los crímenes son utilizados por la totalidad de la Prensa:
Las publicaciones moralistas solicitan una mayor persecución del vicio.
Las reformistas piden una mejora en las condiciones del área.
Pero, sin lugar a dudas, son los tabloides los que más rendimiento sacan del tema, e inmortalizan involuntariamente la figura de Jack.
Siempre se sospechó de un periodista como autor de las cartas que pretendidamente enviaba el criminal bajo el nombre de Jack el destripador.
En 1898 Thomas J.Bulling —uno de los barajados como autor de las misivas— es despedido de la Central News Agency por su sensacionalismo.
En agosto de 1966 Crime & Detection publica que un periodista de The Star llamado Best, había redactado las cartas.
Desde un principio las rotativas marcan la evolución del fenómeno de El destripador.
El 4 de septiembre, aparecen los primeros artículos sobre Delantal de cuero como autor de los crímenes.
El 14 de septiembre, el rotativo Punch se pregunta si los carteles teatrales que destacan escenas de asesinatos no influirán sobre los desequilibrados; lo que lleva al East London Advertiser a plantear la posibilidad de que el asesino sea un lunático imitando a Mr. Hyde.
El 29 de septiembre el Lancet sugiere que el asesino posee conocimientos anatómicos...
Publicaciones de todos los países siguieron atentamente los acontecimientos y la psicosis colectiva traducida en la sucesiva persecución a extranjeros, judíos, doctores, homosexuales...
Si Jack buscaba desatar con sus crímenes a los diablos ocultos de la sociedad victoriana lo había logrado.


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