Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

lunes, 25 de enero de 2016

La verdad está ahí fuera: en la teletienda



Finalizada la lectura, se me abrieron las ganas de más cultura, ésta vez de la dura, así que encendí la televisión por eso de saber si al “pequeño Nicolás” lo habían expulsado de Gran Hermano VIP. Pero en todos los canales salía la cara del jeta de Pablo Iglesias exigiendo ser califa en lugar del califa.


Así que en vez de escuchar a ese “vende motos” decidí ver la teletienda, donde suelen salir mujeres exultantes vistiendo camisetas de tirantes. 
En lugar de la perfección plástica de una estrella gimnástica, me atrapó una maraña de anuncios de cremas reductoras, lociones regeneradoras y peluquines adherentes.


Ante tal saturación de imperfección humana, entré en trance y vislumbré mi epifanía al completo: comprendí que no podemos estar hechos a obra y semejanza de una deidad, sino de alguna fealdad de esas que anidan en el inframundo de lo microscópico: ¡somos el reflejo aumentado de algún germen, bacilo o virus! Desde luego, mi vecina es el vivo retrato de una “bacteriacocus repelentis”.


Llegar a tal convicción no me alteró. Tras cincuenta años mirándome al espejo, tengo claro que mi sitio no está en el Olimpo, sino con Hades. Lo que sí que me encabritó fue saber las entidades de gestión de los derechos de autor se vieron forzadas a constituir, ese mismo viernes, una plataforma para hacer frente a las inspecciones por parte del Ministerio de Empleo que numerosos creadores jubilados españoles están padeciendo, al no poder compatibilizar por ley el cobro de su pensión de jubilación con otros ingresos que superen el salario mínimo interprofesional.


¿Crisis, qué crisis? Esto es una subasta, en la que los que tienen dinero se lo están llevado todo a precios de ganga.



2 comentarios:

  1. Hola, amigo, de buena mañana y ya ando con el ordenador, aprovecho que hay cole :)

    Así es, a precio de ganga está todo, hasta los países se venden con todos los que estamos dentro. ¿No había en la Edad Media una "casta" llamada los siervos de la gleba?
    Pues eso somos ahora. Casi mil años después y no hemos avanzado nada, seguimos igual de burros, orejas gachas y a hacer lo que nos mandan; si nos encabritamos un poco permanecemos en el centro del círculo mientras los de la circunferencia nos miran de reojo con los morros fruncidos.

    No quisiera ser molesta en tu casa, pero no me viene nada más a la mente que un desagradable ¡Que les den!

    Un beso, tu cafelito, y decirte que tienes nuevos comentarios en Bowie.

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    Respuestas
    1. Buenos días de nuevo, mi eterna compañera:
      Gracias por estar aquí y allí, tanto en días de cole como en horas de necesidad. Uno siempre necesita sentirse apreciado, gracias por tu generosa compañía.
      Tenemos vida para llegar a ser muchas cosas, pero a estas alturas ni tú ni yo vamos a ser anacoretas ni a convertirnos en profetas del “Eso ya lo decía yo”.
      La Historia se repite. Bien, vale, no nos queda más remedio que aceptarlo; pero si hemos evolucionado lo suficiente como para no confiar nuestro destino al capricho de los dioses, ¿qué hacemos confiándoselo a unos ambiciosos?
      A mí, los maestros de ceremonias este circo de círculos me recuerdan a los jacobinos de la Revolución Francesa. Y ya sabemos a qué imperio unipersonal llevaron un movimiento popular.

      Créeme, Verónica, puedes ser lo que quieras y acercarte a lo que desees; pero nunca serás desagradable ni aburrida.

      ¡Vamos a por ese café, compañera!

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.