Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

domingo, 10 de agosto de 2008

Moscú no cree en las lágrimas 02

Hola, a todos:

Domingo post Bustamante.
Mucho café.
Tarde apropiada para la lectura de periódicos de pago acumulados gracias a la generosidad de amigos y familiares.

Mientras me tomaba un flash, quedé helado leyendo la entrevista a Darío Fo en el diario Público. ¿Entrevistar a Fo, para esto? ¡Para eso que entrevisten a Milikito!
Eso sí, el DVD no me lo diste, ¡córcholix!

Tras empacharme con la deliciosa paella y el suculento bonito preparados por mi padre, ojeé el periódico El País. Más de lo mismo, y todo previsible hasta que, Bien, me encuentro un artículo del relamido Mario Vargas Llosa sobre Alexandr Solzhenitsin. Como mi estado de descomposición me impide leer más allá del título, reservo su lectura para momentos más lúcidos. Sintiéndolo mucho, aquí no pongo vínculo pues entre tanto (c) temo que me demanden por robar autorías. Eso sí, en la edición impresa aparece en la p.29.

Por cierto, José, nos envió un comentario que repesco para esta disgresión. Gracias, amigo. Sin tí esto sería más aburrido.


Navegando por ahí me he topado con la última entrevista concedida por el escritor ruso.

Fue el verano pasado al diario inglés The Independent, cuando su salud empezaba ya a empeorar. Me ha parecido muy interesante, así que para los que no tengan problemas con el idioma de Paris Hilton ahí va el enlace:



José.

Ya en el baño, ojeo El Magazine de El Mundo. Pilar Rubio, revisitando El Portero de Medianoche, me mira celosa desde la pared mientras ojeo a una jamona que aparece en las páginas centrales del suplemento imitando a Angelina.
En ese momento, justo cuando me va a dar una lipotimia del calentón, llega el bromuro literario:
Mis ojos se posan en una encuesta sobre las 10 mujeres españolas más deseadas por los españoles. Ana Rosa, Letizia, Belen Rueda, Betty la Fea, y la miembra del Ejecutivo figuran entre las anheladas.
Tras un sonoro eructo, me pregunto si he dejado de ser hombre, o nunca he sido español.

Lo que me faltaba para que se me cortara la digestión, ¡el heredero a la Corona figura como el español más deseado¡. En ese momento comprendo que nunca he ido a la moda. Mi corazón republicano se alegra de no ser gay. Vamos que si los que aparecen en la lista son los más deseados, mi sequía goleadora tiene explicación. El mal gusto ajeno.

Bueno, parece una buena tarde para perderse contigo.

Eso sí, no me arañes mucho que estoy sensible.

Nino Ortea Gijón, 10-VIII-08

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